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Counselors Argentina SA
Sistemas de Gestión y Recursos Humanos

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Boletín de Recursos Humanos - Número XIII

Diálogos sobre la Motivación
Ecos del Boletín anterior

Para especialistas en Recursos Humanos

por el Dr. Marino Milella*
 

Tras la publicación de mi último artículo sobre la motivación (Conocimiento y Motivación - Parte I) tuve el honor de intercambiar con un experto lector algunas consideraciones sobre el tema. Las transcribo e invito quienquiera esté interesado a intervenir en esta amigable conversación a través del ciberespacio

"Estimado Dr. Milella:

Antes que nada gracias.
Hace sólo unos minutos que terminé de leer su artículo.
Lo leí de un tirón y de un tirón le estoy transmitiendo algunas simples y muy breves consideraciones.

Para motivar hay que conocer. Correcto. Pero, ¿conocer a quién? ¿Sólo al que hay que motivar? ¿O el panorama es mucho más amplio...y también a quien está cerca de aquél que debe ser motivado? Y aún más, ¿no es acaso más importante que el "motivador" se conozca efectivamente a sí mismo y sepa darse una automotivación?

Es importante también determinar qué cosas hay que conocer: ¿sólo lo abarcado en el ámbito laboral (porque aquí estamos hablando en primer término de motivacion laboral) o también en otros ámbitos..., y entonces ¿qué horizontes habrá que explorar? La persona es en realidad un abismo complejo, polifacético y nunca suficientemente explorado.

¿Por otro lado es correcto colocar la persona individual  (no la personalidad) en categorizaciones? Hasta qué límites podemos llegar? ¿Cuáles son los vínculos morales? Más allá de lo que dispongan las leyes sobre la privacy...

No sé qué respuestas se da Ud. y me gustaría conocerlas.¿ Quizás en la continuación de su artículo se encuentra la solución?

Hasta pronto

Ferruccio Muzzi
Responsable de Selección, Evaluación y Desarrollo de Competencias
Banca Lombarda
(Brescia-Italia)


“Estimado dr. Muzzi:

Me plantea Ud. ocho sutiles preguntas, todas susceptibles de un estudio complejo. Expondré en síntesis algunas consideraciones e intentaré desarrollarlas más ampliamente en las siguientes entregas

1) "¿Conocer a quién? ¿Sólo al que hay que motivar? ¿O el panorama es mucho más amplio...y también a quien está cerca de aquél que debe ser motivado?

Sin duda a todos. Las relaciones son por definición recíprocas y lo ideal es que los que interactúan se conozcan bien y todos respeten  los principios de la motivación. 

2) "...¿no es acaso más importante que el "motivador" se conozca efectivamente a sí mismo y sepa darse una automotivación?"

También en esto no caben dudas. Las personas deberían experimentar placer al hacer lo que hacen. Y deberían conocerse bien a sí mismas para lograr este estado. Muchas vecen hacen elecciones equivocadas y sufren las consecuencias de su andar a ciegas respecto de sus fuerzas y limitaciones.

3) "...qué cosas hay que conocer: ¿Sólo lo abarcado en el ámbito laboral (porque aquí estamos hablando en primer término de motivacion laboral) o también en otros ámbitos?"

En principio lo abarcado en el ámbito laboral. Sin embargo las personas constituyen una unidad y, por tanto,  salvo que nos enfrentemos con patologías esquizoides, no serán excesivamente diferentes en el trabajo de lo que son en otros ámbitos.

4)" ... y entonces ¿qué horizontes hay que explorar?"

Muchos. Pero hay que explorarlos uno por uno, por disciplina científica. Estoy pensando en las áreas de los afectos de pareja o de parentesco, de la comunicación, los conflictos, la religión, el deporte etc. Al final se podrá recomponer un cuadro unitario y, con toda probabilidad, se descubrirá que hay muchas similitudes en los diferentes campos.

5) “La persona es en realidad un abismo complejo, polifacético y nunca suficientemente explorado."

Coincido con la afirmación de que no esté aún suficientemente explorado. Pero las investigaciones desarrolladas hasta hoy y las que están en curso nos dejan saber ya bastante. Por cierto el resultado depende de lo que hayamos delimitado como objeto denuestros estudios. Si el objeto consiste en actitudes y comportamientos, estamos ya bien adelantados.

Estudios de marketing, económicos, políticos y sociales, sin hablar de muchos métodos terapéuticos, se fundan en la posibilidad de prever cómo actuarán los individuos. Grandes catástrofes ocurren cuando estas previsiones son desatendidas, como podemos observar hoy  a nuestro alrededor.

6) “¿Es correcto colocar la persona individual(no la personalidad) en categorizaciones?"

Sea el que sea, en el campo del conocimiento se debe partir de categorizaciones. ¿Chaos o alétheia (caos o develación)?¿No efectuamos acaso continuas categorizaciones cuando decimos que alguien es bueno o japonés, antipático o sincero, burro o ingeniero, gordo o millonario?

7) “Hasta qué límites podemos llegar? ¿Cuáles son los vínculos morales? Más allá de lo que dispongan las leyes sobre la privacy....” 

Lo que yo me limito a proponer es utilizar medio lícitos para fines lícitos. No encontré jamás a nadie que no se sienta más que feliz ante revelaciones respetuosas, que no constituyen una intrusión y, más vale,  producen un  beneficio de autoconocimiento. Por el contrario he conocido muchas personas ansiosas de entender qué es lo que no funciona en sus relaciones interpersonales y por qué las decisiones que toman suelen desencadenar peleas, infelicidad y quiebras.

La mayor parte de los conflictos se origina en el hecho que no conocemos ni a los demás ni a nosotros mismos, no en el contrario.

En la actividad laboral me parece además diferente e invasivo diagnosticar al sujeto como neurótico o algo parecido. Aparte el hecho que, con pocas excepciones, para quienes usan esta terminología somos todos neuróticos (o psicópatas) y que esta "cualidad" resulta entonces irrelevante, no considero justa la utilización de inciertas categorías de patología clínica para calificar a quien,  a lo sumo, posee sólo algunos rasgos neuróticos y cumple o ha cumplido normalmente sus tareas a lo largo de años. De todas maneras éste es un tema demasiado específico para debatirlo ahora en forma más extendida. 

Quisiera sin embargo girarle la pregunta: ¿no podría hasta una simple entrevista ser juzgada una tentativa de penetrar en la privacy?

Me parece que sí. Y sin embargo, para ingresar a un candidato en la empresa o para elevarlo a destinos más brillantes con un ascenso, tenemos una razonable necesidad de averiguar si es prudente o temerario, sociable o intratable, minucioso o descuidado. Pero no se nos cruzaría por la cabeza investigar, esto sí por respeto de la privacy, si es fiel o adúltero, piadoso o ateo, tacaño o generoso. Esto no nos concierne y no es relevante para el trabajo. Nos alcanzará con saber que el sujeto es una persona de bien y  adecuada para un cargo específico. 

Hace falta otra consideración: cualquier dato se llegue a conocer sobre un individuo, hasta el simple hecho que ingiera con frecuencia aspirinas o sufra de gastritis, puede ser utilizado dolosamente. Pero esto no puede impedirnos analizar sus características de personalidad, sobre todo si queremos motivarlo.

8) “No sé qué respuestas se da Ud. y me gustaría conocerlas.¿ Quizás en la continuación de su artículo se encuentra la solución?" 

¡Es éste un terreno tan escarpado que tengo siempre miedo de decir tonterías, hasta cuando defiendo ideas bastante comprobadas!

Me limito, por lo tanto, a proponer soluciones prácticas, inductoras de cambios, con la esperanza de que, aplicándolas, las personas se sientan más satisfechas de su trabajo y de sus relaciones familiares y sociales, más capaces de comprender y comunicar. Podría atreverme a agregar "más eficientes y productivas", para sí mismas y los demás, pero temo que estos términos sean interpretados como "yankeesmos" poco acordes con nuestra sensibilidad latina

Mis respuestas -mis sugerencias- se fundan en psicología organizacional y conductista. Son útiles de manera provisoria, ¡por lo menos hasta que otros lleguen a demostrar que todo esto es erróneo y que hay caminos mejores!

No me atrevería a abrir la boca en público sobre aspectos filosóficos o religiosos que conciernen a la "persona", así entre comillas. Si el ser humano pueda motivarse y ser feliz más con la renuncia que con la potencia, si sea una realidad o un sueño, si cumpla su destino con el misticismo o con el éxito mundano, son temas fascinantes sobre los que no tengo competencia y de los que sólo puedo gozar leyendo lo que otros escriben.

Quería ser más que breve pero no lo logré. Ud. tiene parte de la responsabilidad, por haberme ofrecido tantos puntos de reflexión. Le quedo deudor y espero egoístamente que me los siga ofreciendo

Hasta muy pronto

Marino Milella



"Estimado Dr. Milella

Agradezco las respuestas que me dio. No puedo todavía decirle si las comparto, en parte o...

En referencia a mi e-mail anterior sólo quiero confirmarle que, como Ud. correctamente lo advirtió, las preguntas que le planteé eran intencionadamente provocatorias.

Estaba yo interesado en comprender sobre qué terreno me estaba moviendo; y, de todos modos, la confrontación, particularmente la dialéctica, me estimula mucho, sea sobre arenas movedizas, sea sobre rocas o suelo firme en  que se puedan afirmar sólidos cimientos.

Claro que para lograr una percepción más estable -percepción y no "certidumbre" de conocimiento (nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu- nada hay en el intelecto que antes no haya pasado por los sentidos N.d T.)- me hubiera resultado más fácil instaurar un diálogo y debatir -¿por qué no confrontar?- cara a cara temáticas tan atrayentes.

Le agradezco la oportunidad que me brindó y las eventuales futuras

Cordiales saludos

Ferruccio Muzzi”



Estimado dr. Muzzi:

¡Nos movemos siempre sobre arenas movedizas! Agregaría que no sólo en modo figurado...

Por su cita deduzco que estamos en sintonía. Como psicólogo conductista estoy convencido de que todo es aprendizaje, si bien entiendo que los patterns motorios de supervivencia y los mismos mecanismos de aprendizaje son innatos. Está claro que, si no tuviésemos un hipocampo y una amígdala aptos para registrar sensaciones y una corteza predispuesta para elaborarlas, no podríamos aprender casi nada. Me gusta comparar con un automóvil. Tenemos todo para funcionar. Pero los caminos que recorreremos no se determinan en la fábrica.

Si alguien demostrara un día que nos volvemos violinistas porque hay un gen del violinista, no me cortaré las venas. Pero, por ahora, no lo creo en absoluto.

Cordiales saludos

Marino Milella

Escríbanle a Marino: mmilella@counsnet.com

Notas relacionadas
Conocimiento y Motivación - Parte I
Conocimiento y Motivación - Parte II


* El Dr. Marino Milella es Doctor en Psicología Clínica, Abogado. Especialista en Asesoramiento Jurídico de Empresas (U.B.A.), ex- Profesor de Derecho Comercial (U.B.A. y M.S.A.) y Profesor invitado de Psicología de la Conducta, Master Trainer the Trainers de Carlson Learning Co. MN. U.S.A, Miembro de la A.A.B.T. (American Association for Advancement of Behavior Therapy), Investigador en Psicología de la Conducta Individual y Organizacional, Consultor de Empresas en Sistemas de Gestión de Recursos Humanos y Docente de la Dirección Nacional de Formación Superior del Instituto Nacional de la Administración Pública (I.N.A.P.)

 
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